Header Ads

3 meses después del terrible diagnóstico, esta nena de 3 años de edad, murió. Seis semanas después, ¡su corazón late de nuevo! La decisión de sus padres es admirable.


Todos los miércoles, la pequeña Olivia Swedbert, de 3 años de edad, de North Platte Nebraska (USA) asistía a clases de gimnasia y veía la película infantil “Frozen”, que ya se sabía de memoria.


En vez de pantalones, ella sólo usaba vestidos de princesa.

La pequeña y traviesa nena rubia era el orgullo de su madre, Lauressa, y su padre, Brock.


La animada nena parecía disfrutar de excelente salud. Nadie sabía que en la cabecita de Olivia se escondía un tumor, que había estado ahí desde su nacimiento. Cuando los médicos lo descubrieron, el diagnóstico fue terrible: el tumor era inoperable debido a su posición, y ni siquiera la quimioterapia podría eliminarlo. ¡Fue entonces cuando sus padres tomaron la decisión más difícil de sus vidas!


La intención de la pequeña Olivia o “Little O”, como la llamaban sus padres, era seguir viviendo, aun cuando en realidad se tratara de todo un privilegio. La radiación no era una opción y los medicamentos simplemente no permitían que la pequeña mente de la nena tuviera descanso.

Ya no quedaría si no una sombra de lo que la nena había sido, y no merecía vivir así ni un par de semanas. Olivia tenía que disfrutar de sus últimos meses de vida, con días llenos de alegría, felicidad y recuerdos preciosos.

Los padres de Olivia hicieron todo cuanto estuvo a su alcance para hacer real el sueño de su princesa: Tomaron unas vacaciones en el trópico para que ella pudiera nadar con los delfines. Este sería su último recuerdo feliz. Días más tarde, la nena sucumbió a su enfermedad… Pero con su muerte ¡salvó la vida de tres personas!



Lauressa y su marido decidieron donar los órganos de su pequeña hija; y ya que no habían utilizado ninguna droga durante el tratamiento en la lucha sin esperanza de su nena, las posibilidades aumentaron. ¡El hígado de Olivia se encontraba en excelentes condiciones!

Mientras Olivia agonizaba, una mujer contactó a Lauressa a través de Facebook. Ella quería captar la atención de la mujer, hacia su pequeño hijo, Lucas Goeller. ¡Este pequeño de dos años en era un enfermo terminal que podría salvarse con la ayuda de un donante!

Lauressa vio la carita de Lucas, el vientre hinchado, sus brazos y piernas delgadas. Ella supo que su le donaba el hígado de su hija, ¡el chico tendría una nueva oportunidad de vivir! Entonces se organizó todo para una donación directa. Un día después del fallecimiento de su hija de 3 años de edad, Lauressa recibió un mensaje: El hígado había sido trasplantado. Sin embargo Lauressa aún no sabía quién había utilizado el órgano. Con dedos temblorosos, abrió la página del perfil de Lucas en su Smartphone…


El mensaje provocó tantas emociones en la afligida madre, que apenas podía articular palabra:

“Me desperté sabiendo que mi hija había muerto. Pero cuando que el estado de Lucas decía que había recibido el hígado, sentí tanta paz y consuelo de saber que seguiría con vida…” dice Lauressa. “Lloro y lloro, pero tomo coraje de saber que Olivia salvó a este pequeño”.


Jessica Goeller, la madre del chico de 2 años que fue rescatado, también experimenta toda una mezcla de emociones. Cuando se entera de que Olivia ha donado más órganos a un segundo niño llamado Angelo Giorno, organiza una reunión entre los padres, muy inusual.

Para Angelo, la ayuda que Olivia le brindó llegó demasiado tarde. Debido a que había nacido prematuramente, sus órganos no estaban bien desarrollados y durante su breve vida, jamás funcionaron como debían. Ni siquiera la maravillosa donación de Olivia pudo salvarlo. Sin embargo, un total de 5 órganos – corazón, hígado, riñones, intestinos, páncreas y uno de sus ojos – fueron retirados.

Con su riñón, la pequeña salvó a un hombre de 22 años. Su páncreas e intestinos le brindaron al pequeño Angelo algunas semanas felices. El corazón le dio un niño de 1 año, una nueva vida. Su ojo ayudó a que un ciego pudiera ver de nuevo. Y su hígado, le devolvió la vida a Lucas, y trajo consigo una calidad de vida que el niño no había conocido antes.

Lauressa y Brock recibieron un profundo consuelo. Habían perdido a su hija repentinamente y apenas tuvieron tiempo de considerar a fondo su decisión sobre la donación de órganos. Ahora saben que fue lo correcto. El progreso de Lucas los ayuda día a día a procesar su indescriptible pérdida.

Si esta triste pero maravillosa historia lo que hizo esta pequeña princesa de 3 años de edad te llegó al corazón, compártela con todos tus amigos. ¡La Donación de órganos es un tema que todo el mundo debería abordar!

Con la tecnología de Blogger.